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El Destino InvisibleEcos & TineblasPerfecto




 

La Productora Comic Enterprise Ltd S.A
saca los trapitos al sol:

Los historietistas son tipos raros. Así que cada vez que se juntan, hacen cosas raras. Una editorial como La Productora, por ejemplo. A continuación le explicamos cómo es que funciona nuestra producción, cómo nos organizamos, cómo nos peleamos, cómo vendemos y cómo nos divertimos haciendo
estas cosas. Entrométase, que no nos molesta.



Organicémonos carajo:

La Productora es una editorial independiente que se maneja en forma cooperativa para editar las revistas de sus miembros. Aparte de dibujar o escribir los guiones cada uno de nosotros colabora con el resto del trabajo haciendo lo que mejor hace: diseñar, armar revistas, redactar, hacer trámites
y registros, ir a las imprentas, llevar las cuentas, etc.



Parámetros de calidad La Productora,
una garantía de la gran siete:

Cada autor, a la hora de presentar un proyecto tiene que someter a sus lindas paginitas al ojo maligno del resto. La aprobación de toda la editorial es condición necesaria para que una historieta pueda ser editada por La roductora, por eso, el infeliz que quiere hacer una revista tiene que dejarse vapulear con argumentos de todo tipo para pasar la prueba. Como a todos los miembros nos ha tocado ser vapuleados en varias ocasiones, los ánimos están templados. De hecho, decir algo como:
nunca en mi vida pensé que una historieta me desagradaría tanto como la tuya, se toma como una crítica constructiva.



No tiene nada que hacer los sábados,
¡venga a ver una riña de historietistas!:

Todo el arsenal de críticas se desata los sábados a la tardecita, cuando en nuestra base de operaciones moronense se arma “El Taller”. Ese es el momento en que nos juntamos todos los que podemos y nos dedicamos a sacarle lustre a las ideas, guiones, dibujos, etc. Todo se evalúa y se mejora, ya
sea por las buenas, con argumentos y caricias, o por las malas con todo tipo de malos tratos.
Increiblemente, o no tanto, todos estamos contentos con los resultados, es más, si alguien se queda sin ser vapuleado, se ofende y hace puchero hasta que alguien se digna y le dice que su historieta tiene errores.



A calzarse los overoles:

Cuando ya se nos pasó la locura del taller y las heridas están semicicatrizadas, nos hacemos todos amigos otra vez. Entonces es cuando nos disponemos a continuar con la parte comunista de nuestro trabajo. Porque es aquí cuando nos ponemos las pilas y trabajamos mancomunados al mejor estilo enano de blanca nieves para editar, distribuir y vender las revistas en todo lugar al que nos inviten.


En fin:
Para finalizar, hacemos las cuentas, inventariamos las revistas y evaluamos las posibilidades para volver a editar. Entonces todo vuelve a empezar. Hasta ahora este sistema nos ha dado varias satisfacciones, así que todo hace pensar que seguiremos haciendo esto mismo un tiempo más. Cuando nos hagamos millonarios, veremos.